viernes, 15 de junio de 2012


Perseguimos lo que desconocemos
y huimos de lo mismo.
Gozamos en el recuerdo
y sufrimos en el camino.
Toda la vida espiamos
a la muerte,
por el ojo de la cerradura.
Hasta que la puerta se abre…
¿Y Dios?
Dios ni se entera…